Arqueología

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UNA arqueología es una ciencia social que estudia el pasado del hombre y las civilizaciones a través del estudio de las huellas (materiales, restos, etc.) que dejaron.

Dentro de la arqueología existen varias subdivisiones o campos de estudio que varían según el enfoque de lo que se está estudiando o incluso la forma en que se realiza el estudio. La etnoarqueología, por ejemplo, es un campo que estudia las sociedades actuales (indígenas, caiçaras, etc.) para comprender, a través de su observación, la forma de vida de sociedades extintas. En lugares como España y África, donde todavía hay muchas comunidades tradicionales, este campo de estudio de la arqueología está bien desarrollado. Otros campos de la arqueología son la arqueología histórica, la zooarqueología, la arqueología pública, la arqueología por contrato, la geoarqueología, etc.

Al contrario de lo que estamos acostumbrados a ver en las películas de Indiana Jones, o en los juegos de Lara Croft, la vida de un arqueólogo, aunque puede tener bastantes episodios insólitos, es un poco más tranquila. El profesional de la arqueología, el arqueólogo, suele trabajar a través de la investigación científica y mucho estudio para intentar interpretar correctamente cada hallazgo. Por regla general, se requieren conocimientos de otras áreas o trabajo en equipo con otros profesionales especializados en antropología, paleontología, historia, química, botánica, biología e incluso matemáticas.

El lugar donde trabaja el arqueólogo, excavando objetos, se llama “sitio arqueológico”. Un ejemplo, bastante famoso es el Valle de los Reyes, en Egipto, donde se encontraron las tumbas de varios faraones egipcios (¡de hecho, Egipto es un enorme sitio arqueológico!).

La historia de la arqueología comienza con la curiosidad del hombre en los siglos XV y XVI, cuando las primeras excavaciones en Europa fueron realizadas por clérigos y nobles a los que solo les gustaba coleccionar reliquias antiguas. El primer gran logro de la arqueología fue el descubrimiento de las ciudades de Pompeya y Vesubio (Italia) que habían sido enterradas por la erupción de un volcán en el 79 a. C. Posteriormente, en 1822, el hecho más destacable fue la traducción de la “Piedra Roseta” del francés Jean-François Champollion y, 100 años después, el descubrimiento de la tumba intacta de Tutankamón, el joven faraón, por el inglés Howard Carter. Estos hechos dieron un impulso a la arqueología, haciéndola conocida en todo el mundo. El primero constituyó la “punta de los pies” inicial para el estudio del Antiguo Egipto y el período apasionante de los grandes descubrimientos arqueológicos.

Pero un aspecto negativo de esta popularización de la arqueología fue el tráfico de antigüedades. En todos los lugares donde existieron civilizaciones importantes, principalmente en Egipto, cientos de reliquias fueron saqueadas por personas que no conocían un poco su valor histórico y solo estaban interesadas en obtener un buen precio por ellas. La mayoría de estos saqueadores son gente sencilla (“lo son” porque esta costumbre aún existe hoy, aunque Egipto ha creado leyes para intentar frenar el tráfico de antigüedades), campesinos y sus familias que han convertido el tráfico de antigüedades en una forma de ganar dinero. En Egipto, saquear las tumbas de los antiguos faraones es tan antiguo como su existencia. Es por eso que el descubrimiento de la tumba de Tutankamón causó tanto revuelo. Era casi imposible encontrar una tumba faraónica ya que estaba sellada.