Biblia

UNA Biblia es uno de los libros sagrados de la Humanidad, la interpretación religiosa del viaje humano en la Tierra, desde el punto de vista del pueblo judío, narrado por el mismo Hombre, pero según la Iglesia inspirada directamente por Dios. Esta obra es considerada por los estudiosos como una fuente de alto valor literario. Se deriva de las Biblias griegas o biblion, que significa “pergamino” o “libro”. En el latín de la Edad Media, Bíbion alude a una colección de libros. La primera persona en referirse a la totalidad de los libros contenidos en el Antiguo y Nuevo Testamento con una expresión única fue San Jerónimo, traductor del Libro Sagrado, elaborado hacia el siglo IV, para el latín –la Vulgata latina–, bautizándolo de ‘Biblioteca Divina’. La palabra ‘Biblia’ fue adoptada por el cristianismo a partir del año 200 d.C. Según las diferentes religiones cristianas, fue escrita por varios escribas, sacerdotes, reyes, profetas y poetas, en unos mil seiscientos años.

Los textos bíblicos fueron traducidos al hebreo, arameo, griego, hasta la actualidad. La Biblia latina fue el primer libro importante que se imprimió con el método desarrollado por Johannes Gutemberg, en el siglo XV. Así, antes de 1500 ya se había publicado en al menos seis idiomas –alemán, italiano, francés, checo, holandés y catalán– basándose en la versión latina. A principios del siglo XVI, los manuscritos griegos y hebreos llegaron a Europa occidental, haciéndolos accesibles a los sacerdotes. Estudiosos como Erasmo de Rotterdam, responsable de la publicación de la versión griega del Nuevo Testamento, junto con la traducción latina, contribuyeron mucho a que este libro se leyera en su lengua materna, aunque los originales que tenía Erasmo no estaban completos. veracidad.

La Iglesia Católica Apostólica Romana determinó 73 libros bíblicos oficiales, 46 miembros del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo. La Biblia católica tiene siete libros más en el Antiguo Testamento que las versiones adoptadas por otras religiones cristianas y el judaísmo; se llaman libros Deuterocanónicos o del Segundo Canon, a saber, Tobías, Judit, I Macabeos, II Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc, considerado apócrifo por algunas iglesias. Esta Biblia también trae algunos fragmentos más de los libros de Ester y Daniel, considerados protocanónicos o del Primer Canon. Los textos más antiguos de las Sagradas Escrituras, descubiertos hasta hoy, son un rollo escrito por Isaías en hebreo, que data del siglo II a.C., encontrado en 1947 en las cuevas del Mar Muerto – parte de los famosos Rollos del Mar Muerto -, y un papiro en el que se puede ver un extracto del Libro de Juan 18: 31-33, 37, 38, también del siglo II a.C.

Originalmente, la Biblia no estaba dividida en capítulos y versículos. Los capítulos fueron creados por el profesor Stephen Langton, en 1227 d.C., para hacer la tarea de encontrar citas más fácil y fluida, y también menos compleja. En 1551, Robert Stephanus se dio cuenta de que era fundamental implementar subdivisiones en esta obra, por lo que elaboró ​​los versos. Antes de la ingeniosa creación de Gutemberg, la Biblia se preparaba a mano, por lo que pocos tuvieron la oportunidad de adquirir este libro, extremadamente raro en ese momento. Podemos ver la importancia de la invención de la imprenta, que hizo que esta obra, ahora publicada en varios idiomas, fuera popular y accesible para todos. Solo en 1748 d.C. surgió una edición bíblica en lengua portuguesa de la Vulgata latina.

La publicación de la Biblia a mayor escala tuvo varias implicaciones religiosas, ya que la Iglesia, durante mucho tiempo, pretendió tener el monopolio de los textos bíblicos, pudiendo disponer de su contenido como quisiera. Este fue uno de los puntos clave de las demandas luteranas durante la Reforma. A partir de entonces, fue posible interpretar las Sagradas Escrituras de diferentes maneras, con la consecuente formación de nuevas iglesias y sectas, en un principio luchadas con fervor por la Iglesia Católica, pero con el tiempo toleradas por sus autoridades.

La ciencia ha visto a la Biblia como una fuente de conocimiento histórico muy importante, y varias narrativas han servido como base para la investigación y los descubrimientos en arqueología en los siglos más recientes. Su información se compara con otros documentos actuales, ya que los textos contenidos en ellos son el resultado de una cosmovisión inherente a un pueblo, una cultura que cree ser la elegida de Dios. Su autoridad histórica también es incuestionable, ya que varios países nacieron inspirados en sus páginas, como Estados Unidos, y tantas otras culturas se extinguieron en nombre de las interpretaciones cristianas de su contenido, como los incas, mayas y tantos pueblos indígenas.

La Biblia ya se ha escrito con los materiales más variados, como la piedra: inscripciones egipcias y babilónicas del 850 a. C. arcilla y alfarería, descubiertos en Asia y Babilonia; madera, utilizada durante mucho tiempo por los griegos; cuero; papiro hecho de fibras vegetales; vitela, hecho con piel de ternero o antílope, el más común de los manuscritos, o pergamino, hecho con piel de oveja y cabra, que es más raro; papel, el vehículo más utilizado en la actualidad; y formas contemporáneas, como CD, CD-Room e Internet.

Fuentes

https://web.archive.org/web/20140825222813/http://www.sbb.org.br/interna.asp?areaID=121&p=28
http://www.vivos.com.br/36.htm