Cámara de Concejales

UN cámara de Concejales, también conocido como ayuntamientos, tiene su historia desde la fundación de la primera aldea, São Vicente, en 1532. Estas instituciones fueron así incorporadas, teniendo su sede en varias ciudades y pueblos durante el período colonial. Durante este período, solo tenían derecho a votar los que eran considerados “buenos hombres”, los que habitaban la ciudad, que poseían y practicaban el catolicismo. Podemos ver que una porción significativa de la población del período colonial fue automáticamente excluida de las decisiones, como artesanos, trabajadores, extranjeros, negros liberados, mulatos, indígenas y nuevos cristianos. En muchos pueblos y ciudades, las cámaras se consideraban los principales centros de autoridad y control financiero. El nivel de poderes era a veces incluso más alto que el de los gobernadores de las provincias, pero hubo una disminución significativa de estos poderes cuando la Corona portuguesa pasó la autoridad a sus representantes.

Hasta la primera mitad del siglo XVII era común que los terratenientes rurales dominaran los ayuntamientos, y a través de ellos ejercían sus principales intereses, desde la organización de expediciones para esclavizar indígenas hasta la condonación de deudas de los hacendados. Los ayuntamientos, como estos centros de poder para las élites rurales, fueron los únicos órganos que permanecieron integrales después de la Independencia. En la constitución de 1824 existía un capítulo de los Ayuntamientos y se preveía la existencia de cámaras en todas las ciudades del territorio, además se establecía que el concejal que tuviese más votos sería el que presidiría las sesiones del consejo.

Los concejales durante el período Imperial obtuvieron incluso más poderes que en la colonia, ya que controlaban los códigos de posturas a través de las leyes, pudiendo controlar y ejercitar las fuerzas policiales en cada ciudad, además de decidir dónde se destinaban los impuestos o las rentas a la cámara. . En este período, las funciones de los ayuntamientos empezaron a estar garantizadas por la constitución, como elecciones, leyes y administración pública. Los ayuntamientos tenían nueve miembros y los de los pueblos siete, con una secretaria. El mandato de los legisladores municipales era de cuatro años y las elecciones siempre se realizaban el 7 de septiembre. Solo podían votar: hombres, mayores de 25, a menos que estuvieran casados, solteros, militares o clérigos; sirvientes, excepto los blancos y los que dirigen granjas y fábricas; religiosos que viven en claustros; los que no tienen una renta anual superior a los 100 mil réis; los que no hablan la fe del Estado. A partir del Acta Adicional de 1834, los ayuntamientos perdieron parte de sus competencias ante los jueces de paz, que comenzaron a reforzar las competencias de los municipios.

Con la proclamación de la República, las cámaras fueron desmanteladas y los gobiernos estatales eligieron un nuevo consejo para la administración municipal. En 1905 surgió la figura del Intendente, quien fue elegido directamente por el gobierno del estado para administrar las ciudades y pueblos, esta función existió hasta 1930 cuando surgieron los alcaldes y la estructura del ejecutivo de las ciudades se restaura paulatinamente, reviviendo también el poder legislativo desempeñado por el ayuntamientos previstos por la constitución de 1937, pero las cámaras sólo reaparecieron en España en 1945. Podían ser votantes todos los Españoles de nacimiento, mayores de dieciocho años, excepto analfabetos, militares en activo, que por alguna razón no tenían poderes políticos y quienes no supieron expresarse en el idioma nacional.

Durante la Dictadura Civil-Militar los ayuntamientos mantuvieron su funcionamiento, sin embargo en 1968 también se basaron en el bipartidismo decretado por la Ley Institucional número 5 (AI-5). La constitución de 1967 preveía los consejos municipales que decidirían sobre obras públicas y nuevos contratos de servicio público para el municipio. Hasta 1988, con la constitución ciudadana, los ayuntamientos empezaron a tener el carácter que conocemos como Nueva República, hay cámaras de diverso tamaño, debiendo dictar las leyes orgánicas del municipio, fiscalizar y organizar las funciones legislativas.