Capacitación de empleados con coaching

Uno de los grandes problemas actuales de las organizaciones es la falta de ambición, la falta de ganas de querer cambiar el mundo y de querer ayudar a las personas. Generalmente, cuando somos jóvenes, estamos ansiosos por vivir en un mundo igualitario y queremos transmitir nuestra filosofía personal a las personas. Pero, algunas empresas están en la zona de confort, ya están satisfechas con la cantidad de clientes, la facturación es suficiente para pagar los costos, gastos y llevarse las ganancias para los socios. Cuando una empresa alcanza este nivel, los empleados terminan estancados. No hay perspectivas de crecimiento y el único objetivo es cumplir con los servicios existentes.

No duden que el mercado está lleno de estas empresas, pero este escenario no se perpetuará por mucho tiempo, ya que el perfil de los consumidores ha cambiado radicalmente en los últimos 20 años. Hoy en día, las empresas necesitan a los clientes más de lo que los clientes necesitan a las empresas.

Pero, ¿qué pasa cuando su empresa quiere estar en constante crecimiento, pero sus empleados no se mantienen al día con este crecimiento? Para solucionar este problema, una buena solución es formar a los empleados con Coaching. Una alternativa que trabajará con los horarios mentales de los empleados y establecerá objetivos para que las metas de la empresa también sean perseguidas por sus empleados.

Las capacitaciones consisten en prácticas avanzadas y procesos de motivación que involucran a todos los empleados en un solo objetivo, que será estipulado por la empresa. Durante el trabajo de Coaching se analizarán los aspectos particulares de cada uno, y si existe alguna cultura dentro de la organización que les impida contribuir de forma más eficaz.

Quizás el problema sea la inaccesibilidad de los empleados para contactar con el socio fundador y terminar teniendo que hablar con gerentes, directores, coordinadores, supervisores y al final el mensaje no llega al destinatario final. El trabajo de coaching se realiza con los empleados de la empresa, pero la formación tiene como objetivo no solo modificar el comportamiento de los implicados, sino también flexibilizar la conducta de la empresa, permitiendo un entorno laboral más agradable.

A menudo, acabamos preocupándonos por los problemas y nos centramos en los agentes externos, cuando en realidad el problema está bajo nuestra alfombra. En definitiva, ¡el diálogo es la mejor solución a los puntos muertos dentro de cualquier institución!

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