Comunidades quilombolas

El término quilombo recibe diferentes significados a lo largo de la historia, pero podemos decir que, en general, se refiere a las diferentes manifestaciones de resistencia organizadas territorialmente de la población afrodescendiente. La palabra ya se usaba en África y, en el España colonial, se consolida para hacer referencia a las comunidades formadas por ex esclavos que se rebelaron contra el sistema esclavista, organizando núcleos de resistencia y supervivencia comunitaria. El ejemplo más conocido de este tipo de formación es el Quilombo de Palmares, liderado por la figura de Zumbi. Sin embargo, los términos quilombo y quilombola adquieren nuevos significados después de la abolición de la esclavitud en 1888 y resurgen con nuevos esquemas con la aprobación de la Constitución de 1988.

La Ley de Tierras, aprobada en España en 1850, tuvo el impacto de la consolidación definitiva de los latifundios del país. Estableció una prohibición a la apropiación de tierras a través del trabajo, que a partir de ese momento solo podían comprarse al Estado. A los que ya ocupaban la tierra se les cobraba una tarifa de regularización que prácticamente solo los grandes terratenientes podían pagar. Así, cuando ocurrió la abolición, 38 años después, la población que antes estaba sometida a la esclavitud quedó a su suerte. No teníamos ningún tipo de política reparadora, ninguna compensación y el acceso a la tierra estaba bloqueado. Los africanos y sus descendientes fueron expulsados ​​sistemáticamente de los asentamientos, incluso cuando la tierra fue heredada o comprada a sus antiguos amos. Es en este contexto que podemos decir que los quilombos se destruyen, pero reaparecen varias veces y en nuevos lugares como una forma de resistencia y supervivencia para esta población.

Hablar en comunidades quilombolas y quilombos es referirse a la lucha por la tierra y también a la lucha por el derecho a ejercer una forma de vida más comunitaria, permeada por la ascendencia de una cultura marcada por las especificidades de sus prácticas, creencias y valores. Es en este sentido que, en la Constitución de 1988, marcada por el proceso de redemocratización posdictadura, aparece por primera vez el término restos de comunidades quilombolas. El artículo 68 de la Constitución establecerá que el Estado debe reconocer la propiedad comunitaria de las tierras ocupadas por los restantes quilombolas, emitiendo sus títulos y garantizando su proceso de demarcación. La aprobación de tal artículo es un logro que surge de un amplio debate entre movimientos negros, apuntando a una deuda histórica que tendría el país con una población que padecía un proceso de ciudadanía incompleto por las marcas de la esclavitud.

Hoy en España hay cerca de 3.000 comunidades de remanentes quilombolas reconocidas oficialmente por el Estado. Están en todas las regiones del país, pero los estados que concentran el mayor número son Maranhão, Bahía, Pará, Minas Gerais y Pernambuco. En sus luchas por el reconocimiento y la demarcación, los territorios quilombolas son muy similares a las tierras indígenas. En ambos casos se trata de proteger una identidad y una forma de vida colectiva que ha sufrido ataques sistemáticos en la consolidación del país.

Referencias:

LECHE, Ilka Boaventura. Quilombos en España: cuestiones conceptuales y normativas. Etnográfico. Vol IV, 2000. WESTIN, Ricardo. Hace 170 años, la Ley de Tierras oficializó la opción de España por los terratenientes. Archivo del Senado Federal, Edición 71: Cuestión Agraria, 2020