Democracia ateniense

Son muchas las cosas que llevan lo que vivimos hoy en nuestro presente a cierto pasado. Las costumbres, prácticas y reglas se basan generalmente en experiencias previas. Pero, ¿seguimos teniendo prácticas en común con el mundo antiguo, aunque sea tan lejano en el tiempo? EL democracia ateniense fue una de las bases más importantes para el desarrollo de una democracia moderna. Sin embargo, el concepto desarrollado en la polis griega es muy diferente al actual.

El modelo ateniense se basaba en la democracia directa, es decir, las decisiones relacionadas con los asuntos públicos las tomaba el grupo de ciudadanos que pertenecía a la polis. Tales decisiones se debatieron en espacios públicos, como el ágora. Entonces hubo diálogo y debates sobre diferentes proyectos y propuestas y en esta sociedad hablar fue una habilidad muy útil. Este modelo difiere mucho de nuestro modelo de democracia moderna, ya que los ciudadanos tenían el poder de decidir y deliberar sobre los asuntos públicos. Por eso se caracteriza por ser una democracia directa. En el modelo moderno, las democracias son representativas y los representantes se eligen para hacer valer las posiciones de los ciudadanos.

Otra diferencia fundamental está en la comprensión del ciudadano. En Atenas, solo los griegos y los hombres libres eran considerados ciudadanos. En otras palabras, una minoría de la población es efectivamente un ciudadano. No era una democracia de mayoría, aunque directa. En esta sociedad, la democracia era un valor que regulaba la vida comunitaria.

La democracia ateniense fue conquistada después de luchas de poder y conflictos entre diferentes grupos sociales (comerciantes, artesanos y campesinos) y la aristocracia, los eupatríes o los bien nacidos. En el siglo VI a. C., los conflictos entre las cúpulas y la aristocracia señalaron el comienzo de una guerra civil. El magistrado Solón fue elegido por los atenienses para llevar a cabo una reforma de las leyes con la creación de un tribunal popular. Se creó Eclesia, que reunía a todos los ciudadanos mayores de 18 años y nacidos en Atenas y Bulé, un consejo formado por hombres electos.

A pesar de las reformas propuestas por Solón, el poder quedó en manos de los magistrados y las demandas siguieron. Solo con el ascenso de Clystenes, el padre de la democracia, el poder estableció la democracia en Atenas. En ese momento, se redactaron nuevas leyes y se pusieron en marcha nuevos mecanismos para organizar la sociedad. Una de esas medidas fue el ostracismo, en el que aquellos que representaban una amenaza para Atenas fueron excluidos durante diez años. Esta medida fue importante para controlar posibles intentos de tomar el poder. La democracia ateniense se basaba en tres principios: isegoria, isonomía, isocracia, es decir, todos los ciudadanos tenían derecho a hablar en asambleas, eran iguales ante la ley y participaban por igual en las decisiones públicas.

A partir de entonces, el poder ya no se concentró en manos de los eupatridas, sino que los asuntos públicos fueron debatidos y decididos por todos los que eran considerados ciudadanos.

Incluso representando la base de los modelos modernos de democracia, se puede concluir que la democracia ateniense se caracterizó por ser bastante excluyente. Un número muy reducido de hombres ostentaba los poderes políticos en este sistema. Las mujeres, los extranjeros y los esclavos quedaron fuera del sistema y no participaron en las decisiones públicas. Si bien la noción de democracia estaba directamente relacionada con la noción de ciudadanía, pocos disfrutaban de esta condición. Por eso es necesario tener mucho cuidado al comparar los diferentes modelos de democracia: ateniense y moderna.

Referencias:

SILVA, Kalina Vanderlei. Diccionario de conceptos históricos. São Paulo: Contexto, 2010.