Democracia participativa

La democracia surgió en la antigua Grecia, como una forma de gobierno fundada en la participación de todos los ciudadanos en asamblea con el objetivo de tomar decisiones gubernamentales de manera conjunta. En su etimología, la palabra democracia significa literalmente “gobierno popular”, Pero su significado es complejo y ha cambiado desde la época de los griegos. Hoy, la democracia se ha convertido en el régimen político dominante en la mayoría de los países occidentales. Siga a continuación las diferencias entre democracia representativa y democracia participativa.

A democracia representativa

Nuestros contemporáneos no entienden la democracia de la misma manera que los antiguos griegos. En sociedades complejas, un modelo de democracia directa como se practicaba en la antigua Grecia es prácticamente imposible. La democracia de hoy se considera indirecta, porque las decisiones no las toma cada uno de nosotros, sino un grupo de representantes que elegimos, directa o indirectamente. Periódicamente, en el sistema democrático Español, votamos por representantes ejecutivos en diferentes niveles (presidente, gobernador y alcalde) y también por legisladores (senadores, diputados y concejales), para tomar decisiones políticas durante su mandato que suele durar cuatro años ( ocho años para senadores).

En el pensamiento político moderno, la idea de representación es central para la democracia, ya que sería a través de representantes electos que se haría cumplir la soberanía popular. Podemos decir que para los defensores de la democracia representativa, la principal forma de participación política de la ciudadanía sería en el voto, en las elecciones, en las elecciones de los representantes que tomarán decisiones por todos nosotros. En este sentido, la democracia se ha percibido cada vez más como un conjunto de instituciones y prácticas representativas y, a su vez, la participación política se ha reducido a procesos de elección de representantes y toma indirecta de decisiones colectivas.

Sin embargo, la democracia representativa tal como se ha desarrollado en los países occidentales ha sido objeto de una serie de críticas, que apuntan a favorecer a una minoría con poder económico. Abundan los casos de corrupción perpetrados por representantes, con poca preocupación por el bienestar de los ciudadanos. Uno de los “remedios” a los males del sistema político representativo sería lograr una democracia más participativa.

A democracia participativa

También llamado democracia deliberativa o activista, la idea de democracia participativa asume que la participación política es el principal valor democrático y no puede ser reemplazado completamente por la representación. El ideal participativo asume ciudadanos atentos al desarrollo de los asuntos públicos, informados de los acontecimientos políticos, capaces de elegir entre distintas alternativas políticas e interesados ​​en formas de participación directa o indirecta.

Hay varias formas de participación política en los regímenes democráticos contemporáneos además del voto, a través de asociaciones, sindicatos, partidos políticos, movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales. Asimismo, las actividades políticas incluyen la participación en manifestaciones, marchas y protestas, la presión sobre un líder político, la difusión de información, así como la discusión de hechos políticos. También existen varios mecanismos de intervención ciudadana directa en los procedimientos de toma de decisiones y control sobre el ejercicio del poder, tales como: consultas populares, referendos y plebiscitos, leyes de iniciativa popular, asambleas, foros y audiencias públicas, consejos y organismos públicos. control social, etc. A través de actitudes, instituciones y mecanismos como estos, los defensores de la democracia participativa buscan darle mayor legitimidad al sistema democrático a través de la descentralización de la toma de decisiones y la participación popular.

Bibliografía:

BOBBIO, Norberto. Diccionario de políticas. Españaia: Editora Universidade de Brasília, 1998.

DAHL, Robert A. Democracy y sus críticos. São Paulo: Editora Martins Fontes, 2012.