El camino hacia el éxito con algunas lágrimas

Son muchas las situaciones que afectan nuestras emociones. Una victoria importante para un ser querido, la superación de un obstáculo, la pérdida de algo o alguien, una noticia triste, una película con una narrativa dramática. También están las muchas historias de superación que vemos por ahí, que nos muestran que muchas personas logran superar las barreras e inspirar a otros a hacer lo mismo. Pero, ¿te has parado a pensar en la trayectoria de estas personas? ¿Te detuviste a pensar que esta gente, en algún momento, lloró? Y está muy mal creer que llorar representa solo debilidad. El llanto es a menudo liberador.

Existen varias explicaciones y estudios científicos que buscan comprender el llanto además de sus características biológicas. También buscan comprender las influencias culturales en la forma en que las personas lloran. Una cosa es cierta: seguir llorando no es bueno para nadie. Pero, ¿por qué hablar de llorar? Cálmate, este no es un texto para hacerte llorar. Es un texto para mostrarte que el llanto es normal y tiene sus beneficios, incluso en situaciones difíciles. Asegúrese de mostrar sus emociones. Y si son las lágrimas y el llanto lo que los representa, que así sea. El llanto es nuestra primera herramienta de comunicación. Los bebés lloran para mostrar sus emociones, llaman a sus padres, piden comida. En la edad adulta, los motivos son diferentes, pero nuestro llanto también sirve para comunicar algo a quienes nos rodean. Hombres, mujeres, niños, adultos, ancianos; todos necesitan llorar. Llora por alivio. Séneca, filósofo romano, dijo una vez que “Las lágrimas alivian el alma”.

Ya sea por gratitud, alegría, tristeza, dolor, empatía. Para la jovencita que sufre por la telenovela. Por la relación que terminó. Por el trabajo que no llegó. Para el ser querido que no está. Por la victoria de tu equipo. Por la alegría de ver crecer a los niños y ganar el mundo. Alivia tu alma. Llorar. Solo llora. No olvide levantarse cuando se acabe el llanto. Mire hacia atrás en sus metas y sueños. La vida continúa, incluso con los ojos hinchados. Y te mantendrás más liviano y feliz, ¡créeme!

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