Escritor

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No es tarea fácil definir qué es ser escritor. ¿Escribir sería una profesión en sí misma? Sin duda es un arte, una ocupación, un talento, el de tejer palabras y coser un texto, transmitiendo así las más variadas formas de comunicación conocidas que ha experimentado la humanidad a lo largo de su desarrollo, calificadas como géneros literarios, tales como: la novela. , cuentos, poemas, crónicas, prosa, etc. El escritor es aquel que se dedica profesionalmente a hacer arte utilizando el lenguaje, el texto, su inspiración y mucha creatividad como materia prima.

Si bien la revolución tecnológica de los últimos años ha facilitado la vida a quienes quieren dedicarse a la escritura, pero no tienen la oportunidad de publicar su trabajo, aún así, tener la escritura como profesión no es tarea fácil. Internet es un espacio mucho más democrático, en comparación con el mercado editorial, pero también es un universo muy vasto donde muchas buenas obras pueden tener dificultades para tener visibilidad. Y ese puede ser otro carácter definitorio de lo que significa ser escritor: tener lectores. Un escritor es aquel que no solo produce arte escrito, sino que también es reconocido como tal por quienes leen su producción.

Esta definición de escritor, que implica ser reconocido como tal, puede llevarnos al error de confundir reconocimiento con fama, que son dos cosas distintas. El reconocimiento del trabajo de un escritor ocurre cuando su trabajo encuentra a quienes lo leen; la fama, por otro lado, puede ocurrir o no y, de hecho, es una rareza restringida a unos pocos nombres. De hecho, hay autores de renombre cuya obra se ha vuelto inmortal y se ha hecho famosa en todo el mundo, como los primeros autores que publicaron grandes obras innovadoras en lenguas europeas, Luís de Camões, William Shakespeare, Dante Alighieri, Miguel de Cervantes, entre otros. Pero no sería descabellado esperar que todos los que decidan hacer de la escritura su oficio también se vuelvan famosos e inmortales, ya que estos pocos nombres han sido reconocidos en la literatura universal.

También es necesario considerar la dificultad para obtener rentabilidad económica por parte de quienes inician una carrera como escritor. Sobrevivir exclusivamente de su trabajo como autor, de hecho, requiere cierto reconocimiento logrado después de algún tiempo y después de algunas publicaciones, cuando el autor ya se ha establecido como alguien cuyo nombre en una publicación puede atraer el interés de los lectores y estimular las ventas.

Por último, y lo más importante de todo, es fundamental tener siempre presente que la creación es un poderoso instrumento de la humanidad que, aunque limitado por varios factores, como el económico, el alcance de audiencia, etc., es una expresión de arte eterno que crea nuevos mundos, nuevas formas de pensar y de vivir, lo que nos permite viajar entre la realidad y la fantasía sin salir del lugar. El escritor no es un profesional en el sentido convencional, producido por cursos académicos. Pero alguien capaz de establecer una comunicación enigmática que conquista y capta la atención de su lector interesado en seguir y acompañar al autor en ese camino señalado en su obra.