Estado Policial

O Estado Policial es un fenómeno político presente en las naciones modernas. Esto se debe a que se entendió, en el contexto de la formación de los Estados Nacionales Modernos, que era necesario construir esta nación en el imaginario, a través de los símbolos de la patria y un lenguaje unificado, pero también a través de la vigilancia constante sobre la conducta de la población. Uno de los principales estudiosos de este fenómeno fue el filósofo Michel Foucault, quien definió la gobernanza a partir de la presencia de un estado policial, es decir, un estado de vigilancia constante. El uso de la fuerza es, por tanto, una característica fundamental de la existencia de los Estados y se utiliza como estrategia para garantizar el orden público. La vigilancia, por tanto, implica la creación de un dispositivo, con técnicas propias y procedimientos específicos para ejercer el control, y de ahí surge la policía, que es una institución creada para corregir comportamientos y garantizar buenas costumbres.

En las democracias contemporáneas, que siguen las constituciones, la expresión estado policial significa una institución que practica la vigilancia de la violencia y la coerción de la población, especialmente de los opositores a ciertos regímenes. En naciones altamente militarizadas es más común que se establezca un estado policial. Así, la policía estatal y la policía política están directamente relacionadas. Es posible afirmar que en España en el siglo XX hubo un estado policial durante dos períodos: en el Estado Novo Varguista y durante la Dictadura Militar.

El Estado Novo instituido por Getúlio Vargas se caracterizó por la influencia de los regímenes totalitarios en el mundo y, principalmente, por la persecución de opositores políticos. No es casualidad que los liberales paulistas, que concentraban el poder a la cabeza del país en toda la Primera República, vieran a Vargas como una amenaza y consideraran su gobierno dictatorial. Vargas se encargó de censurar a la prensa, de arrestar a políticos opositores, de persecuciones de todo tipo. Los comunistas también eran un objetivo seguro para Getúlio Vargas. El caso más emblemático del período, que muestra la fuerza del estado policial formado por Vargas, es el caso de Olga Benário y Luiz Carlos Prestes. Olga era una alemana comunista que llegó a España acompañando a Prestes, líder del Partido y pronto se convirtió en su esposa. Después de la Intentona los líderes fueron perseguidos y la pareja terminó en prisión. Embarazada, Olga Benário fue deportada a la Alemania nazi donde murió, años después, en una cámara de gas. Prestes fue arrestado y liberado años después. La persecución política e ideológica es una de las principales características de un estado policial.

Otro momento en la historia de España en el que hubo un incentivo al estado policial fue durante la Dictadura Militar, que se inició en 1964 tras un golpe de Estado. La persecución de los opositores políticos, el equipamiento del Estado a favor de una ideología y contrariamente a otra, el movimiento político por parte de la policía son puntos destacados en el contexto de la Dictadura Militar. Son muchos los ejemplos que se pueden dar: la investigación de información personal, persecución, espionaje eran parte del sistema policial estatal establecido en ese momento. Con aparatos legales, como los Actos Institucionales, esta fuerza es aún más evidente. Detenciones injustificadas, suspensión de derechos constitucionales como habeas corpusLos artefactos de tortura, la censura de prensa, el exilio y los asesinatos fueron comunes durante la Dictadura Militar. Si tomamos como ejemplo el testimonio de Claudio Guerra, colaborador del régimen que denunció el abuso practicado por los agentes de la policía política durante y después de la dictadura militar, se puede percibir claramente la inversión en un estado policial: investigaciones, grupos policiales secretos, abuso de policía, ocultación de cadáveres, asesinatos por motivos políticos son algunos de los ejemplos que da Guerra en su libro Recuerdos de una guerra sucia.

Lo que se puede decir es que España en el siglo XX convivió a diario con un estado policial, que abusó del poder y la fuerza del estado promoviendo detenciones, torturas, censuras, exilios y asesinatos por motivos políticos. La pregunta que debemos hacernos es: ¿ya se acabó el estado policial en España? Vemos a diario en las noticias de los periódicos cuánto sigue matando la policía en nombre de ideologías de raza y clase social.

Referencias:

ROMANO, Roberto. Estado Policial. Disponible: https://www.unicamp.br/unicamp/ju/artigos/roberto-romano/estado-policial Consultado el 10 de diciembre de 2020.

FOUCAULT, Michel. Microfísica del poder. Río de Janeiro: Grial, 1989.