Filosofía de la religión

UNA Filosofía de la religión es una rama filosófica que investiga la esfera espiritual inherente al hombre, desde el punto de vista de la metafísica, la antropología y la ética. Plantea preguntas fundamentales, como: ¿qué es religión? ¿Dios existe? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Cómo explicas el mal? Estas y otras cuestiones, ideas y postulados religiosos son estudiados por esta disciplina.

Hay multitud de religiones, compuestas por diferentes formas de culto, mitologías y experiencias espirituales, pero en general los estudiosos se centran en investigar los principales aspectos espirituales, como el judaísmo, el cristianismo y el islam, ya que ofrecen un sistema lógico y elaborado sobre el comportamiento del planeta y de todo el universo, mientras que los orientales suelen centrarse en una determinada filosofía de vida. Los filósofos apuntan a descubrir si la mirada espiritual al Cosmos es realmente cierta.

En su investigación, el filósofo de la religión adopta como instrumentos teóricos la metodología histórico-crítica comparada, que opone a las más diversas religiones, espacial y temporalmente, para percibir sus similitudes y lo que las distingue, pudiendo así visualizar el núcleo central de los hechos religiosos; el filológico, que investiga las distintas lenguas, comparándolas y buscando expresiones utilizadas para referirse a lo sagrado, estableciendo así lo que tienen en común; y el antropológico, que rescata el pasado espiritual de los pueblos ancestrales y contemporáneos, sus institutos, sus convicciones, sus ritos y sus valores. Corresponde a la Filosofía de la Religión hacer una correcta asociación de estos diferentes métodos, a fin de comprender claramente lo que es esencial en las religiones.

En todas las religiones de Occidente hay algo en común, la fe en Dios. La Divinidad es vista como un Ser eterno y sin cuerpo, creador de todo lo que hay, extremadamente generoso y perfecto, todopoderoso, es decir, omnipotente, que lo sabe todo, por lo tanto omnisciente, presente en todas partes, mejor dicho, omnipresente. Esta es la imagen teísta de Dios, la que proclama su existencia. São Tomás de Aquino defiende al menos cinco argumentos a favor de la presencia de Dios en el Universo, entre ellos el ontológico, el cosmológico y el diseño. Estas ideas fueron renovadas por los pensadores modernos Alvin Plantinga y Richard Swinburne, quienes hicieron estos conceptos más complejos. La comprensión de Dios puede ser racional, por tanto, dentro del ámbito de la Teología Natural, o percibida desde el punto de vista de la fe, constituyendo la Teología Revelada.

Antes del siglo XX, la trayectoria filosófica occidental buscaba explicar algunos ángulos de las tradiciones paganas, el judaísmo y el cristianismo, mientras que en Oriente, en prácticas espirituales como el hinduismo, el budismo y el taoísmo, no es fácil ver hasta qué punto la investigación es de naturaleza religiosa o filosófica. No es fácil para esta disciplina definir un objeto de estudio adecuado, desde un punto de vista religioso. Según estos filósofos, incluso si se alcanza una correcta caracterización de Dios, todavía hay una razón para reclamar su existencia.

Si bien en la Edad Media surgieron muchas teorías que pretenden demostrar que Dios existe, a partir del siglo XVIII se produjo un cambio en la mentalidad humana, y muchos de los argumentos defendidos en la época medieval perdieron vigencia. Así, muchos filósofos religiosos tienen sus propias precauciones frente a la cultura religiosa popular, como Kant y Feuerbach, que estimularon el estudio de las religiones desde el ángulo social y antropológico de estas convicciones espirituales, camino recorrido hoy por la mayoría de los filósofos de esta disciplina.