Fraude electoral

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A lo largo de la historia de las elecciones en España, hemos tenido muchos delitos electorales que se han caracterizado por el fraude, que son parte de la legislación electoral a lo largo de los años y algunos son conocidos y practicados en la actualidad. Dos prácticas fraudulentas relacionadas con las elecciones, desde la época imperial, se conocen como “Bico de pena” y “Degola”. El primero consistió en manipulaciones llevadas a cabo por los colegios electorales, que falsificaron firmas, incluso llenaron papeletas que, en ese momento, se utilizaban para escribir en cualquier documento. La segunda práctica, en cambio, consistió en la manipulación por parte de las Comisiones Verificadoras de la Cámara de Diputados, que excluyeron deliberadamente a sus opositores con el fin de sacarlo de la contienda electoral, imposibilitando así su participación en la elección, como candidato. había sido decapitado, por lo que se le impidió continuar en la elección. Durante este período, todavía se preveían los siguientes fraudes en la legislación electoral de 1881: presentarse como otra persona, utilizando sus documentos; votar más de una vez en la misma elección, aprovechando el alistamiento múltiple; Pasar documentos falsos para incluirlos o excluirlos de la lista electoral.

En el período republicano, tenemos en el Colonelismo uno de los fraudes que más se manifestaron en la cultura política del país durante ese momento. Esta era una práctica donde prevalecía el intercambio de favores en una cadena jerárquica, que iba desde la obligación en diferentes formas, hasta forzar y comprar votos. Por ejemplo, hicieron los coroneles a su corral electoral y así siguieron eligiendo gobernadores, diputados, senadores y presidentes, y estos a su vez devolvieron los votos con influencia y más poder a los coroneles. Los siguientes fraudes todavía estaban previstos en el Código Electoral de 1932: la prohibición de retener el registro de votantes, que se evita tan pronto como el individuo puede votar; alegando edad falsa para poder votar; intentar votar más de una vez, o en lugar de otra persona fallecida o no; compre, venda o establezca cualquier otro tipo de intercambio a través de su voto.

Mucho de fraude electoral demostrados anteriormente han continuado ocurriendo durante mucho tiempo en la historia de las elecciones en España, pero desde que las máquinas de votación electrónica en 1996 se empezaron a utilizar en las elecciones, muchos de estos fraudes se han evitado. Con las urnas electrónicas, los electores estaban más seguros al teclear el voto, con la imposibilidad de que éste fuera manipulado por la mesa de votación o cualquier persona que se encuentre trabajando durante las elecciones. Es imposible hacerse pasar por otra persona, ya que hay un documento de verificación, firma, y ​​a partir de 2012 también se realizó una lectura biométrica que utilizó la huella dactilar del elector como elemento de seguridad para votar. La mayor preocupación con el sistema de máquinas de votación electrónica es la adulteración de datos, por ataques de hackers al sistema del Tribunal Superior Electoral, o la vulneración de la seguridad de los dispositivos que componen las urnas, que nunca han tenido éxito. Los mecanismos de seguridad del proceso de votación de las máquinas de votación electrónica pasan por la firma digital, el cifrado de datos, los resúmenes Hash y la tabla de correspondencia, haciendo aún más imposible el fraude electoral. En 2009, el TSE hizo una serie de pruebas para intentar violar los sistemas de las urnas, nadie tuvo éxito en esta primera prueba. En 2012, los investigadores tuvieron acceso al código fuente de la urna y pudieron comprender aún más sus peculiaridades del sistema en materia de seguridad, y a lo largo de los años se realizaron dos pruebas más, y solo se ha ido mejorando la seguridad de la urna electrónica y haciendo imposible el fraude electoral que pasa por este sistema.

Al menos desde las elecciones de 2016, otro tipo de fraude electoral que se ha popularizado son las noticias falsas o “noticias falsas”Como se les conoce. Estos mensajes se enlazan, principalmente a través de internet, con el fin de defraudar a los candidatos opositores, trayendo una serie de falsedades que son construidas y difundidas por agencias pagadas por la candidatura contraria. A noticias falsas tuvo un gran impacto en las últimas elecciones brasileñas y norteamericanas, provocando que votantes menos desprevenidos cayeran en declaraciones electorales falsas.

Referencias:

España. Decreto N ° 3.029, 29 de enero de 1881. Reforma la legislación electoral. Disponible: https://www2.camara.leg.br/legin/fed/decret/1824-1899/decreto-3029-9-janeiro-1881-546079-publicacaooriginal-59786-pl.html .

España, Código Electoral (1932). Decreto N ° 21.076, 24 de febrero de 1932. Disponible en: https://www2.camara.leg.br/legin/fed/decret/1930-1939/decreto-21076-24-feverdeiro-1932-507583-norma-pe.html .

España. Decreto-Lei nº 7.586, de 28 de mayo de 1945. Regula, en todo el país, el alistamiento electoral y las elecciones a que se refiere el art. 4 de la Ley Constitucional No. 9, de 28 de febrero de 1945. Disponible en: http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/decreto-lei/1937-1946/Del7586.htm .

España, Código Electoral (1950). Lei nº 1.1164, 24 de julio de 1950. Disponible en: https://www2.camara.leg.br/legin/fed/lei/1950-1959/lei-1164-24-julho-1950-361738-publicacaooriginal-1-pl.html .

España, Código Electoral (1965). Ley N ° 4.737, de 15 de julio de 1965. Disponible en: http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/leis/L4737.htm .

SCHWARCZ, Lilia Moritz; STARLING, Heloisa Maria Murgel. España: una biografía. São Paulo: Companhia das Letras, 2015.