Golpe de Estado

Golpe de Estado es la deposición de un gobierno legítimamente instalado.

El término Golpe de Estado también se conoce en su versión francesa, Golpe de Estado, y en su versión alemana, Estado, todos los cuales identifican una disrupción institucional repentina. En otras palabras, el control del estado pasa repentinamente de manos de un gobierno elegido constitucionalmente a otro grupo de funcionarios gubernamentales. Esta es la condición que caracteriza el concepto surgido de los cambios de paradigma propuestos por la Ilustración y la Revolución Francesa. Antes de este tiempo, las rupturas institucionales se llamaban revolución, que hoy se entiende como profundos procesos de cambio provocados por la participación popular, por la sociedad. Pronto, el golpe de Estado pasó a representar las formas excepcionales de tomar el poder, generalmente recurriendo a las fuerzas militares o de seguridad.

Los golpes de estado son característicos de épocas en que los grupos políticos de oposición van más allá de la legalidad y, a veces, utilizan la violencia para derrocar a un gobierno legítimo. En la historia de estos hechos, es común observar recintos en las sedes de los gobiernos para expulsar a los gobernadores, ocurriendo en ocasiones incluso la ejecución de miembros del gobierno depuesto. Chile ilustra uno de estos casos extremos, ya que, en 1973, el palacio presidencial fue bombardeado por aviones de la Fuerza Aérea Nacional con la intención de matar a todos los miembros del gobierno de Salvador Allende.

El primer hecho que se considera un golpe de Estado es el llamado Huelga del 18 de Brumario por Napoleón Bonaparte, que sirvió para consolidar el gobierno de su líder en Francia. Desde entonces, se han llevado a cabo varios otros en los continentes del mundo. Si bien lo común en los golpes de Estado es su promoción por parte de grupos políticos de oposición, también puede ocurrir a favor del propio gobierno instituido para aumentar su poder. Esto sucedió, por ejemplo, en España, en 1937. En esa ocasión, Getúlio Vargas era presidente de España, cargo que ocupaba desde 1930. Para perpetuarse en el poder, forjó un plan de ataque comunista que le abrió espacio para declarar el estado de sitio en España y aumentar sus poderes. El supuesto agravamiento de la situación le permitió cerrar el Congreso Nacional e iniciar un gobierno dictatorial que pasó a conocerse como Estado Novo. Por cierto, los golpes de estado han sido muy comunes en los gobiernos latinoamericanos. Bolivia, por ejemplo, desde su independencia en 1825, ya ha registrado 189 golpes de Estado. Recientemente, Paraguay impulsó una nueva forma de golpe de Estado, el entonces presidente del país fue acusado sin derecho a defenderse, pero sin sufrir ningún cargo en contra de su conducta. En otras palabras, como no existían pruebas penales en su gobierno ni ningún escándalo de corrupción que involucrara su nombre, fue depuesto por un proceso iniciado por la oposición que no tenía base legal. Entre los pocos países del mundo que nunca han sufrido este tipo de eventos se encuentran Canadá, Noruega, Suecia, Australia y Estados Unidos. Los países africanos, por otro lado, están llenos de gobernantes que llegaron al poder a través de golpes de estado.

Es normal que ocurra precisamente con el Golpe de Estado la suspensión del poder legislativo, la persecución de opositores, el apoyo de sectores de la sociedad civil, el establecimiento de regímenes de excepción y la promulgación de nuevas vías legales. No se debe confundir un golpe de Estado con una revolución, como ya se explicó; con la guerra civil, que es un enfrentamiento generalizado y duradero; con disturbios, que es una desobediencia de un grupo de militares con la intención de derrocar al gobierno; y con revueltas, que son promovidas por multitudes que ocupan violentamente los espacios públicos.

Fuentes:

http://www.rebelion.org/noticias/2011/1/119798.pdf
http://en.scientificcommons.org/59642636