Hasidismo

EL hassidismo fue un movimiento judío. Sus primeras manifestaciones se dieron en el siglo II a. C., cuando fue contra el rey Antíoco IV, quien inició un intento de “oscurecer” la región de Palestina. El término hassid aparece en el Libro de los Macabeos y en el Talmud y tiene el significado de piadoso.

La historia del jasidismo se puede dividir en dos momentos extremadamente importantes: uno en Polonia durante el siglo XVIII y otro en la Alemania medieval. Con respecto a Alemania, el jasidismo duró aproximadamente 100 años, apoyado en el Libro de los devotos, una obra con lenguaje accesible que presentaba las principales características del pueblo judío en ese momento. Uno de los puntos de este movimiento que generó interés en la comunidad judía fue un nuevo concepto de devoción difundido por hábiles líderes religiosos. EL hassid se destacó por la serenidad, la generosidad y el ascetismo y no por la erudición.

En el caso del movimiento en Polonia, los judíos se encontraban en una situación precaria durante el siglo XVIII. Esto se debió al predominio de un sistema oligárquico que puso a pocas familias en el poder. Otro factor fueron las masacres llevadas a cabo por los cosacos en el pasado. Con el control de las familias más tradicionales, el hombre común tenía pocas oportunidades de crecimiento en la sociedad. Además, hubo un legado de mesianismo de otros tiempos, que ayudó en la introducción y aceptación del jasidismo en la nación.

Dentro de este panorama, aún hubo disminuciones en las acciones culturales y pedagógicas, aumentando la separación entre las personas y los estratos académicos. En este sentido, las ideas místicas emergen como hombres que se identificaron como santos y comenzaron a ganar muchos seguidores. Uno de los más importantes, considerado mentor del movimiento jasidista, fue Israel Ben Eliezer, pero conocido como Besht. Era un hombre sin mucha educación, con una fuerte identificación con los estratos populares y terminó teniendo éxito tanto con la gente como con los grupos doctos. Su falta de cultura fue reemplazada por fervor religioso, lo que lo hizo considerado un taumaturgo (hacedor de milagros).

Entre los factores que contribuyeron a su éxito se encuentra la falta de preocupación hassid con erudición y la adopción de un tipo de oración inspirada en el canto y la alegría, que hizo que las enseñanzas fueran más directas, narradas con historias sencillas y pequeñas, despertando incluso más interés que la Torá. A pesar de la popularización, el movimiento se limitó a Europa del Este, pero se extendió a Estados Unidos e Israel después de la Segunda Guerra Mundial.

Fuentes:
AZEVEDO, Antonio Carlos do Amaral. Diccionario de nombres, términos y conceptos históricos. 3ª ed. Río de Janeiro: Nova Fronteira, 1999.
http://colecao.judaismo.tryte.com.br/livro2/hassidismo.htm
http://judaismohumanista.ning.com/forum/topics/o-hassidismo-como-visao-de
http://www.amadeuw.com.br/a-materia.php?c=54&id=9150&t=Hassidismo+Deus+e+o+homem