Iglesia luterana

La historia de Iglesia luterana está íntimamente ligada a la de la Reforma protestante ya la trayectoria de Martín Lutero, líder de los cambios ocurridos en la Iglesia católica durante el siglo XVI. Lutero nació entre mineros muy pobres en Eisleben, Alemania. Tras estudiar Filosofía y Derecho, decidió hacerse monje, y en 1505 entró en la orden de los agustinos, incluso en contra de los deseos de sus padres. En 1512 recibió un doctorado en teología, pero pronto comenzó a sentir una profunda aflicción y se sumió en la incertidumbre sobre su valía espiritual. Al carecer de paz interior, Lutero vio en Dios un juez implacable, dispuesto a castigar a los que se desvían de sus caminos.

Mientras enseñaba en la Universidad de Wittenberg, tuvo la oportunidad de estudiar la Biblia, un privilegio en ese momento, ya que pocos tenían el libro sagrado en la mano, y, además, era necesario saber latín, ya que no se permitían traducciones de las Escrituras. Poco a poco, Lutero empezó a ver las enseñanzas divinas con una nueva mirada, y desde allí, imbuido de la concepción transcrita de Romanos 1,17 – “El justo vivirá por la fe” -, establece un movimiento renovador que sacudirá las ideas imperantes. Según el reformador, obtenemos los dones del perdón y la vida eterna como una gracia divina, a través de nuestra fe en Jesús y en su muerte en la cruz como salvación de la humanidad.

En 1517, en Alemania, el monje Lutero promulgó las famosas 95 tesis que contienen ácidas críticas al papado y al alto clero. Como consecuencia de este acto, fue excomulgado en 1521. Pero, rechazado por la Iglesia, fue acogido por buena parte del pueblo y por una nobleza interesada en aprovechar la situación, previendo posibilidades de convertirse en dueño de las tierras que en ese momento estaban bajo la Poder romano. Así, se salvó de las llamas de la hoguera y sus enseñanzas dieron impulso a ideas innovadoras que llegaron a otros países europeos. En Suiza y Francia, otros partidarios de este movimiento iniciaron procesos similares. Años más tarde, Lutero abandona el celibato y se casa con Catalina de Bora.

La Reforma Religiosa prevé la traducción de la Biblia, y miles de personas finalmente tienen acceso a las Sagradas Escrituras y a sus propias interpretaciones de las enseñanzas contenidas en ellas. Las tesis luteranas condenan, por ejemplo, las indulgencias como práctica de cambiar el perdón por bienes materiales y utilizar el dinero de los feligreses para enriquecer aún más esta institución. Así, se percibe el alcance de las polémicas provocadas por sus ideas. Los grandes médicos eclesiásticos intentaron por todos los medios hacerle retroceder, invitándolo a discusiones teológicas, con el objetivo de que se retratara ante la Iglesia. Para salvar sus ideas de la persecución sufrida, Martín Lutero creó un grupo separado, generando así la Iglesia Luterana.

El movimiento luterano está en sintonía con los hechos inherentes al siglo XVI, un período en el que simultáneamente la burguesía ganaba terreno y la economía de Europa experimentaba cambios, por lo que se puede decir que la Reforma llenó al hombre audaz y proyectista que nació en este momento. falta de nuevos valores, reconocimiento de sus emprendimientos, justificación de la búsqueda de lucro, hasta entonces desaprobado por la Iglesia Católica. En la Confesión de Augsburgo, creada por Lutero y Melanchton, editada en 1530, hay un resumen de las opiniones luteranas. Este documento, que consta de veintiocho artículos, fue entregado al emperador Carlos V y a la Dieta del Sacro Imperio Romano Germánico. Estos artículos de fe, al menos los primeros veintiuno, tratan de convencer a sus lectores de que no están formando una secta porque no rechazan las Escrituras. Del XXI al XXVIII, abordan las exageraciones cometidas por la Iglesia y el deseo de los luteranos de corregir estos errores. Respondiendo a las acusaciones recibidas, Martín Lutero reafirma su lealtad a los credos apostólico, niceno y atanasiano – los Credos Ecuménicos – y así rechaza todo tipo de herejía. Pero, según Lutero, el gran problema es que la Iglesia católica terminó desviándose de las enseñanzas contenidas en las Sagradas Escrituras. A él le correspondía, por tanto, guiar a los fieles hacia la verdad de la Biblia. Todas las Confesiones están ahora incluidas en el Libro de la Concordia de 1580, actualmente aceptado por varias iglesias luteranas existentes.

En España, Heliodoro Heoboano, hijo de un cohermano lutero, fue el primer luterano en desembarcar en el país, en el año 1532, en São Vicente. Pero el grupo luterano inicial se formó recién en 1824, en Río de Janeiro, bajo la coordinación de Friedrich Osvald Sauerbronn, el primer pastor de confesión luterana en tierras brasileñas. A través de los alemanes que llegaron al país, el luteranismo se expandió, principalmente en el Sur. Hoy en día hay dos grupos: la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en España y la Iglesia Evangélica Luterana de España. Además de estos grupos principales, hay otros menores en todo el país. En total, el luteranismo tiene alrededor de 1.075.000 seguidores en España.