Miedo

EL miedo es una sensación real, y puede ser amigo o enemigo del hombre. Es normal que, ante los peligros reales de la existencia, la primera reacción sea el miedo, porque en su aspecto normal, saludable, nos preserva de peligros, nos alerta de amenazas y, ante este sentimiento, se puede actuar o huir. Dependiendo del contexto, ambos pueden ser positivos, todo depende de los límites de cada ser.

Todos enfrentamos los miedos más diversos en determinados momentos de la vida: muerte, enfermedad, violencia, accidente, vejez, entre otros. Aparece, a veces de la nada, otras de forma creciente, en la mente de las personas, y puede estimular acciones constructivas o convertirse en una sombra amenazante, cuando asume el aspecto de pánico, apoderándose de la conciencia y previniendo cualquier acción o reacción. , paralizando a la gente. En estos casos, es necesario buscar tratamiento, para vencer a este monstruo devorador, antes de ser completamente dominado por él, especialmente en el ámbito del pensamiento, porque en su grado extremo impide el funcionamiento de la Razón.

Por lo general, los miedos provienen de factores conocidos, por lo que la mayoría de las personas saben lo que temen. A veces, sin embargo, son aparentemente irreales, es decir, no se sabe de dónde vienen y por qué nace esta sensación; es como una premonición, cuando sabes que algo está ahí o va a suceder, pero no puedes definirlo. Cuando somos conscientes de lo que nos asusta, este miedo desaparece, porque solemos tener miedo a lo desconocido. Entonces, cuando el niño realmente cree que hay un monstruo debajo de su cama, siente que el miedo crece dentro de él. Pero cuando se le demuestra que no hay nada allí, se libera de esta emoción.

Para superar los miedos excesivos, es necesario recurrir a los mecanismos de nuestro inconsciente, creer en su poder y esforzarse por transmutar los patrones condicionados que allí residen, con el fin de realizar nuestros deseos más profundos, entre ellos, deshacernos del miedo destructivo, descubre sus fuentes. Este miedo que huye de la razón hay que enfrentarlo, porque proviene de la conexión que hace nuestra mente con experiencias frustrantes, cuando se hace evidente que el inconsciente no puede discernir la ilusión de la realidad, por lo tanto no distingue lo que sucedió en el pasado de lo que sucederá en el futuro. y lo que está pasando en el presente. Así, si la persona sigue pensando que las experiencias negativas se repetirán, realmente volverán a suceder.

En nuestra sociedad, sometida a una violencia creciente, traumas sucesivos, condiciones de vida estresantes, no es difícil para las personas sumergirse en trastornos relacionados con el miedo, como el síndrome de pánico, pero también es posible reaccionar y buscar una mejor calidad de vida. , transformando así este sentimiento en algo que estimula una acción constructiva, en el sentido de convertir el miedo en algo normal y saludable, protector y conservador, despojado de ese aspecto patológico que tiene actualmente.

Fuentes

http://www.casadobruxo.com.br/
http://vilamulher.com.br/bem-estar/motivacao/de-onde-vem-seu-medo-11-1-71-40.html
http://www.nova-acropole.org.br/