Minorías brasileñas

La discusión sobre las minorías conduce constantemente a errores y confusión. El mayor de ellos reside en el error de una grandeza, el número de individuos pertenecientes a una determinada fracción social, con su capacidad efectiva para incidir en los diseños políticos de una sociedad, es decir, su participación política concreta. Así, los grupos que representan mayorías numéricas de población pueden, no obstante, sufrir prejuicios, persecución o estar infrarrepresentados políticamente. Además de esta deficiencia en la participación política, también se encuentran en situaciones de desventaja social y económica. Este es el caso de algunos Minorías brasileñas.

Según datos de la PNADC / T (Encuesta Continua Trimestral de Hogares), difundida por el IBGE en el segundo trimestre de 2020, los marrones y negros representan el 55,4% de la población nacional, es decir, son la población mayoritaria con respecto a recorte de carrera en España. Sin embargo, debido al racismo estructural arraigado en nuestro cuerpo social, es más que conocido de las enormes dificultades para acceder a los derechos que enfrenta la población negra, siendo discriminada en el acceso y permanencia en el mercado laboral, ingreso y desarrollo educativo, entre otras situaciones sociales de prejuicio y exclusión.

La misma investigación señala que, mientras que las mujeres son el 52,3% de la población, los hombres son minoría, el 47,7% restante. Sin embargo, al igual que ocurre con la población negra, las mujeres también forman parte de una población mayoritaria que no tiene una representación política y social proporcional. Si tomamos como ejemplo la composición de la legislatura de la Cámara Federal electa en 2018, llegaremos al siguiente impasse: la población mayoritaria de negros y mujeres no encuentra la representación correspondiente, ya que las mujeres son solo el 15% de los diputados federales y negros, pardos, amarillos. y los pueblos indígenas juntos representan solo el 24,95%. Esto significa que los blancos y los hombres, a pesar de ser la minoría de los habitantes, están desproporcionadamente más representados en la Cámara de Diputados. En el Senado y en los demás poderes de la república, esta brecha sigue el mismo tono.

Pero hay otros colectivos que también son considerados minorías en España, como los indígenas, inmigrantes, LGBTQI +, ancianos, discapacitados y personas sin hogar. Aunque existen profundas diferencias de etnia, orientación sexual y condiciones sociales entre ellos, todos estos grupos también son minorías en ese primer sentido, es decir, son grupos sociales numéricamente inferiores. Sin embargo, al igual que los negros y las mujeres, también se enfrentan a actos discriminatorios y la supresión de sus demandas e intereses a diario, con sus puntos y agendas descuidadas en las soluciones políticas nacionales.

Así, discutir las constantes violaciones de los derechos de estas minorías en España no es un debate sectario, que solo abordaría intereses menores y restringidos. Cuando una nación niega sistemáticamente a sus componentes minoritarios lo que tiene derecho, demuestra que su propia idea de democracia está desactualizada. Una nación que no reconoce la diferencia entre sus ciudadanos no es capaz de defender el derecho básico que todo individuo, ya sea una minoría o una mayoría, tiene sobre todas las cosas: el derecho a un trato digno e igualitario.

Fuentes:

IBGE – Encuesta por muestreo de hogares trimestral continua. 2020, disponible en: https://sidra.ibge.gov.br/pesquisa/pnadct/tabelas

https://www.metropoles.com/España/politica-España/saiba-tudo-sobre-a-nova-composicao-da-camara-e-do-senado-federal