Teorías de acción

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Cuando estudiamos la relación entre la sociedad y el individuo, es el concepto de acción el que vincula estas dos perspectivas. Didácticamente, podemos decir que hay dos tipos de teorías sociales: teorías de acción, que se centran en las acciones realizadas por los agentes en sus más variadas dinámicas de interacción social y teorías estructurales, más preocupadas por el resultado mismo de las acciones realizadas por estos agentes y, sobre todo, por la forma en que estas acciones conforman una red de reglas e instituciones. Sin embargo, estas perspectivas no se contraponen, sino que se complementan: a través de una dimensión de análisis, queremos saber cómo se produce y se reproduce eso que llamamos sociedad a través de la acción de los propios hombres y mujeres; por otro lado, se intenta desentrañar cómo esta entidad que se asemeja a una creación mental asume un carácter de realidad efectiva, al tiempo que no solo se impone a las acciones individuales sino también los medios por los cuales los agentes se constituyen y forman. Es decir, como los propios procesos de individualización solo son posibles en contextos de socialización. Max Weber puede entenderse como el máximo exponente de la primera perspectiva; Émile Durkheim, representaría el ejemplo del segundo.

Para Weber, las acciones pueden entenderse según cuatro tipos ideales, es decir, categorías que podrían definir aquellas actitudes más frecuentes en las interacciones. Hay acciones sociales afectivas, donde lo que guía la conducta son los sentimientos y acciones sociales tradicionales, que tienen su raíz en hábitos o costumbres como fuente de motivación. Estas dos formas son irracionales. Los tipos racionales son dos: los relacionados con los fines, donde dado un fin determinado, lo que está en juego son los medios más eficientes para lograrlo, y los relacionados con los valores, donde no es el fin el que define el fin de la acción. , sino valores éticos, religiosos, estéticos o políticos. A partir de esta tipología, es posible comprender cómo funciona el método de investigación weberiano, ya que lo que busca es el significado de las acciones sociales, las cuales solo podrían aprehenderse definiendo los objetivos que las determinan, contrastando, por ejemplo, con lo antes mencionado. Durkheim, para quien los fenómenos de la sociedad deberían ser estudiados como hechos sociales, eliminando el análisis subjetivo y valorativo.

El sociólogo estadounidense Talcott Parsons, compartiendo la misma premisa de la búsqueda del significado de las acciones, establece un orden social como nada más que un conjunto organizado de actos de individuos y grupos, que presentan unas reglas constitutivas ya que tienen una estructura bien definida, con funciones. bien establecidos y donde las acciones de los sujetos pueden entenderse como apropiaciones de las reglas disponibles en estos sistemas. De esta forma, se organizan en torno a subsistemas específicos: el conductual, que gestiona la adaptación del individuo a la sociedad, la personalidad, que define y orienta los fines personales, el social, responsable de la integración de las acciones individuales y el cultural, responsable. la identificación de grupos y su cohesión. Es así como Parsons propone una respuesta que conjuga las dos perspectivas que abren este texto: la dimensión de las acciones y las estructuras sociales, del individuo y de la sociedad.

Fuentes:

Weber, Max. Economía y sociedad. Españaia: Editora da UNB, 1991

Parsons, Talcott. Estructura de la acción social. Vol. II. Petrópolis: Editora Vozes, 2010.