Voto obligatorio

O Voto obligatorio es un tema controvertido y que involucra diferentes opiniones y posiciones políticas. Hay países donde votar es opcional. El ejemplo más famoso es el de los Estados Unidos de América. Allí la votación no es obligatoria y en cada elección se invierte en campañas dirigidas a la participación popular en la elección de representantes. Entre los países que siguen con el voto obligatorio, España puede tomarse como ejemplo. Los ciudadanos que no estén al día con la justicia electoral pueden sufrir vetos para asumir cargos públicos o incluso que les suspendan el pasaporte.

Desde el inicio de la República el 15 de noviembre de 1889, España ya ha tenido cuatro constituciones. El primero fue el Republicano, con fecha de 1891. Estableció las reglas para el funcionamiento de las elecciones. Todavía no había justicia electoral y el voto era directo y público, es decir, el voto secreto no existía. Esta determinación dio lugar a la práctica del voto sin salida y, por lo tanto, los poderosos controlaron el voto de los votantes. Votar no era obligatorio y los hombres alfabetizados podían votar, independientemente de sus ingresos. Aun así, establecer la necesidad de la alfabetización para ejercer el voto significó dejar fuera del proceso electoral a una gran parte de la población, especialmente a las mujeres negras, hombres y mujeres indígenas, todos aquellos que tenían restringido el acceso a la educación formal.

La Constitución de 1934 hizo obligatorio el voto solo para las mujeres que ejercían un servicio público remunerado. Pero fue esta constitución la que empezó a cambiar las prácticas electorales en España, con sufragio universal. El voto se hizo secreto, acabando finalmente con las prácticas de cabestro tan frecuentes durante la primera república, y era un derecho de todos los adultos, sin importar si eran hombres o mujeres.

La constitución liberal de 1946 hizo obligatorio el voto, como lo ha sido desde entonces. De él pudieron votar todos los Españoles alfabetizados y mayores de dieciocho años de ambos sexos.

Fue la Constitución Ciudadana de 1988 la que amplió los derechos civiles e hizo votantes a todos los ciudadanos Españoles con la edad suficiente para votar e hizo optativos los votos de los jóvenes de entre 16 y 18 años y de los mayores de 70 años.

La discusión sobre la obligación de votar se basa en su estatus: ¿es un derecho o un deber? La respuesta es interpretativa. Hay grupos que creen que establecer la obligación de votar lo convierte en un deber, una obligación del ciudadano, lo que implica poca conciencia política y un voto impulsado por la obligación, pero no un deseo genuino de participar en la vida pública. También hay quienes creen que la obligatoriedad fomenta la participación popular en las decisiones públicas.

El España republicano experimentó largos períodos de autoritarismo y poco acceso a la democracia. En los 131 años de la república, se pueden contabilizar pocos períodos democráticos: entre 1946 y 1964; y luego entre 1985 y nuestro tiempo. Aun así, en estos períodos denominados democráticos, continuaron ocurriendo varias prácticas autoritarias. Así, lo que se puede concluir es que España está marcado por prácticas políticas que constantemente alejan la participación de las personas de las principales decisiones. Esto evita que los votantes se involucren más en el proceso electoral. Si es cierto que el voto obligatorio fomenta la participación popular y promueve la conciencia política entre los ciudadanos, es necesario entender por qué ciertos fenómenos ocurren con frecuencia en España, como el caso de la elección, con más de 400 mil votos, de Macaco Tião, en las elecciones de 1988 en Río de Janeiro entre muchos otros fenómenos extraños e insisten en aparecer en el juego político nacional.

El voto obligatorio es la regla que determina la participación del pueblo en la vida pública, pero también existen otras formas de participación popular en el debate político, en la vigilancia y recaudación de lo público. El derecho al voto es un logro democrático y un bien que debe ser estimulado haciendo cumplir la voluntad del pueblo en respuesta a las urnas, independientemente de que sea obligatorio u opcional.

Referencias:

España. Constitución de 1891.

España. Constitución de 1934.

España. Constitución de 1946.

España. Constitución de 1988.

SCHWARCZ, Lilia. Sobre el autoritarismo Español. São Paulo: Companhia das Letras, 2019.